sábado, 5 de abril de 2014

LAS 500


LAS 500
Advertencia: La siguiente historia es de género: Acción, Aventura Misterio.
Si no te gusta, favor de no leerlo.
Antes que nada, agradezco a Charle, por poder compartir con nosotros esta historia tan fascinante
BASADO EN HECHOS REALES.

Derek Jr.

Mi despertador suena, me cae como un balde de agua helada en la cara y hace que me revuelva en mi cama, alzo mi brazo y miro la hora: 4:30 de la madrugada, es hora de irme.

Tomo mi ropa ya preparada desde el día anterior y me dirijo a las escaleras metálicas que dan al primer piso, aun siento el cuerpo pesado, no estoy despierto por completo. Paso al lado de un cuarto con la puerta cerrada, pero retrocedo y entro en la habitación a paso lento, intentando que mis pies sean ligeros y así no hacer crujir la madera.

 En el centro de la habitación hay una cama matrimonial y del lado derecho, se encuentra mi madre, con una mirada apacible y relajada, las arrugas que se forman en sus ojos y en medio de sus cejas apenas y se notan, me gusta verla así, tranquila…

Le acaricio la mejilla y me acerco lentamente, aguanto la respiración y me le beso la frente, justo en medio de sus cejas.

—Adiós mamá— susurro— te veo en 2 semanas.

Salgo tan rápido como mis pies me lo permiten, a paso rápido, casi corriendo, e perdido bastante tiempo. Al salir, mi padre ya está dentro de la camioneta con las luces encendidas esperándome.

Me acerco, abro la cajuela y deposito una maleta pequeña que había tomado antes de salir.

— ¿Por qué tan tarde?

 Pregunta mientras ajusta el espejo retrovisor para mirarme justo al los ojos… su mirada café oscuro se clava en la mía, —que al igual que la suya, es café oscuro— pero,  el no me mira con enojo por qué me retrase, tampoco con impaciencia, si no que, me mira, solo eso, el no tiene una expresión definida en su rostro, lo único que sé a ciencia cierta, es que su silencio exige explicación.

—mamá.

Es lo único que respondo…

—ah.

No hay otra explicación más valida que esa.


Me subo al el asiento del copiloto en la camioneta y con un rápido chirrido arranca. Durante todo el viaje me dedique a mirar la ventana, sin ningún punto fijo realmente al cual mirar, lo único que quería evitar era la seria mirada de mi padre y evitar sus preguntas, soy un mal mentiroso.

—Derek…

Me estremezco al oír mi nombre salir de esa boca que rara vez se abre.

— ¿sí?

Titubeo un poco, es raro que me hable con ese tono tan serio, bueno, a decir verdad, siempre es serio, pero esta vez no es como las demás, esta vez es… fría, tajante…

— ¿estás seguro de esto?, el lugar es apartado ¿sabes?

Ah, así que solo está preocupado…wow, realmente es raro verle así, no es como si cambiara mucho, pero no es normal, aunque, de sobremanera, me da confianza.

—Estoy seguro—sonrío— no pasara nada papa, seremos 9 personas, estoy seguro de que podemos cuidarnos solos.

Miento, la mayoría tiene 17, y solo habrá uno mayor de edad que alcanza apenas los 19, pero, si se lo dijera, seguro y mete la reversa, así que descarto esa idea y ruego por que no se de cuenta.

-...- No dice ni una palabra, solo me mira y entrecierra los ojos, como su adivinara lo que pienso.

Me mira fijamente, y suelta el volante un poco, diablos "-Se dio cuenta, se dio cuenta, se dio cuenta-." pensé.


Finalmente solo se limita a gruñir ligeramente, aferrar las manos al volante y volver su mirada a la carretera, aunque, no creo que este del todo bien, debería de decirle algo más para consolare o calmarle y que sepa que todo ira bien.
 Mis labios se abren, pero, nada sale de ellos, intento estructurar una que otra frase pero  finalmente los vuelvo a cerrar, no logre decirle nada, soy malo para las charlas entre “Padre e hijo” y mi padre… bueno, el es aún peor, pero, no es como si me desagradara la idea de una buena platica de hombres, aunque, tal vez jamás la tenga.

— ¿es este?

Señala con el índice un letrero viejo y algo oxidado a mi derecha en la esquina de la carretera con la frase: “LAS 500” y a su lado hay un pequeño camino de terracería vieja, trago saliva pesadamente, aun esta oscuro, apenas son las 6:02 de la mañana y el hecho de que este oxidado y el viento frió no ayuda para nada el panorama… se ve aterrador.

Un agudo escalofrió me recorre el cuerpo al pensar que hay pasare las próximas 2 semanas, pero me tranquilizo al recordar que no seré el único.

—Si es ahí— asiento ligeramente y siento como la camioneta disminuye su velocidad haciendo que me incline un poco hacia adelante.

Entramos por el camino, era extremadamente estrecho y las ramas rosaban a cada lado el coche haciendo un sonido ensordecedor al raspar.

Mi padre me miro con una mueca en la cara y susurro— tú me pagaras la pintura— casi tan bajo, que no lo podía oírlo.

Después  de 2 minutos de camino rocoso y sonido infernal, llegamos a una parte despejada, tomo una pequeña mochila que se encontraba en el asiento trasero y la coloco en mis piernas, la abro y saco un plano de ella, lo miro minuciosamente y lo volteo para todos lados tratando de encontrar donde estábamos, finalmente lo hay y dije:

—es aquí, gira a la derecha.

 Mi padre obedeció rápidamente, al pasar la curva, nos vimos envueltos en una especie de “mini-estacionamiento”. Había otros 5 coches estacionados entre los cuales se encontraban: 2 Stratus, uno de color rojo y otro blanco con evidentes modificaciones, también había una camioneta 4x4 Chevrolet , una camioneta doble caja color verde pantano con llantas altas aun encendida, —por dentro se podía notar que había alguien dormido— y un Aveo color gris en el cual estaban apoyados Damián y Mila; Damián era alto, calculo entre 1.80 y 1.87, lleva una polera color azul y un pantalón de mezclilla algo rasgado junto a unos tenis deportivos color gris con azul, estaba cruzado de brazos, como lo hace habitualmente, el viento sacudía su cabello rubio, aunque, no se apreciaba bien dada la poca luz que había. A su lado, su hermana, Mila, de al menos 15 años de edad —2 menos que Damián—  viste un camisón que le llega la rodilla y trae una mallas negras junto con tenis blancos, recargada en la misma posición que su hermano, aunque con un semblante menos serio.

Mi padre se estaciona al lado del Stratus rojo y bajo rápidamente para saludar a mi amigo Charle, que está sentado sobre la cajuela del choche. Nos damos la mano torpemente y la sacudimos 2 veces

—Derek, que bueno que has podido venir— soltó mi mano— ya estamos todos, Thomas estaba a punto de irse

Señaló al susodicho, un hombre de la edad de mi padre robusto y ancho, pero me da la impresión de ser fuerte, el es el padre de Sara, que también se quedara con nosotros, bueno,  ella y su novio Ias, que, aunque no va en nuestra misma clase —a comparación de Charle, Sara, Damián y yo— nos agrada y lo invitamos a salir con nosotros de vez en cuando.

Sara y Ias se encuentran hablando tranquilamente con Thomas y veo como Cord se añade a la plática; Cord es un chico 2 años mayor que el resto, tiene 19 y su auto es el Stratus Blanco, ha venido porque es un gran amigo de Blad y … es cool, debo admitirlo.

 —Derek…

Habla una voz detrás de mi bastante conocida, me volteo.

—Blad— estiro mi mano para que la estreche— ¿Qué tal?

—Lo mismo digo amigo— asiente y me estrecha la mano con las suyas

— ¿Está Janeth por aquí?— pregunto mirando a todos lados, pero, no la veo a simple vista.

—claro, fue al baño no te preocupes.

Le sonrío y me alejo un poco; Janeth es una compañera de clases, no me llevo mucho con ella pero, Blad y ella están saliendo, así que, estoy tomando esto como una oportunidad para conocerle mejor

—Bien— dice mi padre con voz ronca— creo que es hora de que me valla —se aclara la garganta.

—Pienso igual— dice Thomas mientras se dirige a su elegante camioneta Chevrolet.

Me despido de mi padre que se limita a posar su mano en mi pelo y despeinarme un poco, yo no le aparto, es rara la vez que da muestras de cariño y más ante tanta gente. Me dedica una media sonrisa,  y me da mi maleta y mi demás equipaje, se sube a la camioneta, al mismo tiempo Thomas esta a arrancando.

Se van ambos por el mismo camino por el que vinimos, los veo desaparecer en la curva, me volteo y me dirijo a charle quien me ayuda a sostener las cosas y las posa delicadamente en el suelo, después se lleva las manos a la cintura y grita:

— ¡oigan, reúnanse, hay algo que quiero decirles!- posando sus dos manos a las laterales de su boca.

Todos nos reunimos en un círculo, al mismo tiempo se abre la puerta de la camioneta doble caja, asiendo que todos dirijamos nuestra atención a ella, sorpresa, de ella sale Janeth.

 — ¿Qué acaso no estabas en el baño?- pregunta Blad arqueando ligeramente las cejas y frunciendo el ceño.

—Te dije que después irá a la camioneta, ¿no lo recuerdas?- dijo la pelirroja cruzándose de brazos y apoyando todo su peso en su pierna derecha

La cara de Blad estaba roja, había quedado como un verdadero idiota. Los hombros de Ias comenzaron a moverse de arriba abajo y rápidamente se tapo la boca con ambas manos no sin antes dejar salir una fuerte carcajada, que rápidamente fueron seguidas por las carcajadas de los demás.

—Bien— Charle se aclaro la garganta— como les decía…

Fue interrumpido por unas luces que pasaban la curva, era mi padre y Thomas, tal parece regresaron, pero, ¿Por qué? Tal vez ¿olvidaron algo?, no, estoy muy seguro de que se llevaron todo.
Thomas sale hecho una furia y azota la puerta de la camioneta, después se lleva la mano derecha a un bolsillo y saca un papel  arrugado, lo desenvuelve y lo apunta tan fuerte, que creo que en cualquier minuto su dedo tras pasara el delicado papel.

—Este mapa— dice escupiendo— está mal, le hemos dado vueltas ah esto por más de 10 minutos y llegamos al mismo lugar.

Mi padre también baja, me mira y se encoje de hombros, no le importa mucho o no entiende la situación, voto por la segunda.

Damián toma el mapa de las manos de Thomas, lo examina cuidadosamente y se lleva una mano a la barbilla y la masajea suavemente— hmmmm— respira hondo— nop, está bien.

—Eso es imposible

—Mila, dame tu mapa.

La hermana obedientemente saca su bolso y le da el mapa a Damián, quien lo extiende y lo junta con el de Thomas.

— ¿Lo ves?, los 2 son iguales, no puede ser tanta coincidencia y te aseguro que si le pides a alguien mas el mapa sera igual, están bien, probablemente estas confundido. 

Uh, grave error, si algo eh aprendido de el tiempo que eh compartido con Sara desde el jardín de niños a la actualidad, es que, Thomas es mas testarudo que una mula, yo sé a dónde va a parar esto, una discusión.
Mientras que ellos hablan cada vez alzando la voz más el  uno al otro, yo me acerco a el lugar de tierra en el que había dejado mis cosas, tomo mi mochila y saco mi mapa, lo extiendo con amabas manos y me pongo a caminar en la dirección que me indica.

Camino por 2 minutos— los mismos que se necesitarían para estar ya en la carretera— y me doy cuenta de que llegue al mismo punto, visualice a mi derecha en la curva y pude ver a Damián y Thomas discutiendo aun más fuerte, Mila poniendo atención a cada palabra que dicen, a mi padre completamente ajeno a la situación pensando no se qué cosa, también puedo ver a Blad, Cord e Ias apostando por quien de los 2 ganara el debate y a lo lejos a Janeth y Sara chismorreando.

 Me coloco en medio de todos, las piernas me temblaban y con cada paso sentía como se me revolvía el estomago mas y mas, las manos me sudaban, tanto, que había dejado una marca sobre el mapa, sentía la boca seca, y mi respiración pesada, sabía lo que estaba pasando pero no quería saberlo, realmente, no quería

—Hm, ¿estás bien Derek?- pregunto Cord quien había notado lo pálido que estoy.

—S—se…— la voz me tiembla y ahoga las palabras impidiéndoles el paso.

— ¿S—se...?—me imita Damián que había dejado de discutir.

—El paso— digo finalmente— se cerró…

— ¿eh?, ¿sabes lo ridículo que suenas?, ¿intentas asustarnos o algo por el estilo?— pregunta Janeth mientras se acerca a mí a paso firme y decidido— préstame el mapa— lo tomo y lo examino con el ceño mas que fruncido, sus cejas estaban tan juntas que parecían una sola. Después de unos segundos lo deja caer boquiabierta.

—No…susurra.

—No hay salida— término yo.



LISTA:
Derek
Derek jr.
Thomas
Sara
Ias
Janeth
Blad
Charle
Cord
Mila
Damian