LAS
500
Advertencia: La siguiente historia es
de género: Acción, Aventura Misterio.
Si no te gusta, favor de no leerlo.
Antes que nada, agradezco a Charle, por
poder compartir con nosotros esta historia tan fascinante
BASADO EN HECHOS REALES.
Derek Jr.
Mi despertador suena, me cae como un balde
de agua helada en la cara y hace que me revuelva en mi cama, alzo mi brazo y
miro la hora: 4:30 de la madrugada, es hora de irme.
Tomo mi ropa ya preparada desde el día
anterior y me dirijo a las escaleras metálicas que dan al primer piso, aun
siento el cuerpo pesado, no estoy despierto por completo. Paso al lado de un
cuarto con la puerta cerrada, pero retrocedo y entro en la habitación a paso
lento, intentando que mis pies sean ligeros y así no hacer crujir la madera.
En el centro de la habitación hay una cama matrimonial y del lado derecho, se
encuentra mi madre, con una mirada apacible y relajada, las arrugas que se
forman en sus ojos y en medio de sus cejas apenas y se notan, me gusta verla así,
tranquila…
Le acaricio la mejilla y me acerco
lentamente, aguanto la respiración y me le beso la frente, justo en medio de
sus cejas.
—Adiós mamá— susurro— te veo en 2
semanas.
Salgo tan rápido como mis pies me lo
permiten, a paso rápido, casi corriendo, e perdido bastante tiempo. Al salir,
mi padre ya está dentro de la camioneta con las luces encendidas esperándome.
Me acerco, abro la cajuela y deposito una maleta
pequeña que había tomado antes de salir.
— ¿Por qué tan tarde?
Pregunta mientras ajusta el espejo
retrovisor para mirarme justo al los ojos… su mirada café oscuro se clava en la
mía, —que al igual que la suya, es café oscuro— pero, el no me mira con enojo por qué me retrase,
tampoco con impaciencia, si no que, me mira, solo eso, el no tiene una expresión
definida en su rostro, lo único que sé a ciencia cierta, es que su silencio exige
explicación.
—mamá.
Es lo único que respondo…
—ah.
No hay otra explicación más valida que
esa.
Me subo al el asiento del copiloto en
la camioneta y con un rápido chirrido arranca. Durante todo el viaje me dedique
a mirar la ventana, sin ningún punto fijo realmente al cual mirar, lo único que
quería evitar era la seria mirada de mi padre y evitar sus preguntas, soy un mal mentiroso.
—Derek…
Me estremezco al oír mi nombre salir de
esa boca que rara vez se abre.
— ¿sí?
Titubeo un poco, es raro que me hable
con ese tono tan serio, bueno, a decir verdad, siempre es serio, pero esta vez
no es como las demás, esta vez es… fría, tajante…
— ¿estás seguro de esto?, el lugar es
apartado ¿sabes?
Ah, así que solo está preocupado…wow,
realmente es raro verle así, no es como si cambiara mucho, pero no es normal, aunque, de sobremanera, me da confianza.
—Estoy seguro—sonrío— no pasara nada
papa, seremos 9 personas, estoy seguro de que podemos cuidarnos solos.
Miento, la mayoría tiene 17, y solo habrá
uno mayor de edad que alcanza apenas los 19, pero, si se lo dijera, seguro y mete la reversa,
así que descarto esa idea y ruego por que no se de cuenta.
-...- No dice ni una palabra, solo me mira y entrecierra los ojos, como su adivinara lo que pienso.
Me mira fijamente, y suelta el volante un poco, diablos "-Se dio cuenta, se dio cuenta, se dio cuenta-." pensé.
Finalmente solo se limita a gruñir
ligeramente, aferrar las manos al volante y volver su mirada a la carretera, aunque, no creo que este del todo bien,
debería de decirle algo más para consolare o calmarle y que sepa que todo ira bien.
Mis labios se abren,
pero, nada sale de ellos, intento estructurar una que otra frase pero finalmente los vuelvo a cerrar, no logre
decirle nada, soy malo para las charlas entre “Padre e hijo” y mi padre… bueno,
el es aún peor, pero, no es como si me desagradara la idea de una buena platica
de hombres, aunque, tal vez jamás la tenga.
— ¿es este?
Señala con el índice un letrero viejo y
algo oxidado a mi derecha en la esquina de la carretera con la frase: “LAS 500”
y a su lado hay un pequeño camino de terracería vieja, trago saliva
pesadamente, aun esta oscuro, apenas son las 6:02 de la mañana y el hecho de
que este oxidado y el viento frió no ayuda para nada el panorama… se ve
aterrador.
Un agudo escalofrió me recorre el
cuerpo al pensar que hay pasare las próximas 2 semanas, pero me tranquilizo al
recordar que no seré el único.
—Si es ahí— asiento ligeramente y
siento como la camioneta disminuye su velocidad haciendo que me incline un poco
hacia adelante.
Entramos por el camino, era
extremadamente estrecho y las ramas rosaban a cada lado el coche haciendo un
sonido ensordecedor al raspar.
Mi padre me miro con una mueca en la
cara y susurro— tú me pagaras la pintura— casi tan bajo, que no lo podía oírlo.
Después de 2 minutos de camino rocoso y sonido
infernal, llegamos a una parte despejada, tomo una pequeña mochila que se
encontraba en el asiento trasero y la coloco en mis piernas, la abro y saco un
plano de ella, lo miro minuciosamente y lo volteo para todos lados tratando de
encontrar donde estábamos, finalmente lo hay y dije:
—es aquí, gira a la derecha.
Mi padre obedeció rápidamente, al pasar
la curva, nos vimos envueltos en una especie de “mini-estacionamiento”. Había
otros 5 coches estacionados entre los cuales se encontraban: 2 Stratus, uno de
color rojo y otro blanco con evidentes modificaciones, también había una
camioneta 4x4 Chevrolet , una camioneta doble caja color verde pantano con
llantas altas aun encendida, —por dentro se podía notar que había alguien
dormido— y un Aveo color gris en el cual estaban apoyados Damián y Mila; Damián
era alto, calculo entre 1.80 y 1.87, lleva una polera color azul y un pantalón
de mezclilla algo rasgado junto a unos tenis deportivos color gris con azul,
estaba cruzado de brazos, como lo hace habitualmente, el viento sacudía su
cabello rubio, aunque, no se apreciaba bien dada la poca luz que había. A su
lado, su hermana, Mila, de al menos 15 años de edad —2 menos que Damián— viste un camisón que le llega la rodilla y
trae una mallas negras junto con tenis blancos, recargada en la misma posición
que su hermano, aunque con un semblante menos serio.
Mi padre se estaciona al lado del
Stratus rojo y bajo rápidamente para saludar a mi amigo Charle, que está
sentado sobre la cajuela del choche. Nos damos la mano torpemente y la
sacudimos 2 veces
—Derek, que bueno que has podido venir—
soltó mi mano— ya estamos todos, Thomas estaba a punto de irse
Señaló al susodicho, un hombre de la
edad de mi padre robusto y ancho, pero me da la impresión de ser fuerte, el es
el padre de Sara, que también se quedara con nosotros, bueno, ella y su novio Ias, que, aunque no va en nuestra
misma clase —a comparación de Charle, Sara, Damián y yo— nos agrada y lo
invitamos a salir con nosotros de vez en cuando.
Sara y Ias se encuentran hablando
tranquilamente con Thomas y veo como Cord se añade a la plática; Cord es un
chico 2 años mayor que el resto, tiene 19 y su auto es el Stratus Blanco, ha
venido porque es un gran amigo de Blad y … es cool, debo admitirlo.
—Derek…
Habla una voz detrás de mi bastante
conocida, me volteo.
—Blad— estiro mi mano para que la
estreche— ¿Qué tal?
—Lo mismo digo amigo— asiente y me
estrecha la mano con las suyas
— ¿Está Janeth por aquí?— pregunto
mirando a todos lados, pero, no la veo a simple vista.
—claro, fue al baño no te preocupes.
Le sonrío y me alejo un poco; Janeth es
una compañera de clases, no me llevo mucho con ella pero, Blad y ella están
saliendo, así que, estoy tomando esto como una oportunidad para conocerle mejor
—Bien— dice mi padre con voz ronca—
creo que es hora de que me valla —se aclara la garganta.
—Pienso igual— dice Thomas mientras se dirige
a su elegante camioneta Chevrolet.
Me despido de mi padre que se limita a
posar su mano en mi pelo y despeinarme un poco, yo no le aparto, es rara la vez
que da muestras de cariño y más ante tanta gente. Me dedica una media
sonrisa, y me da mi maleta y mi demás
equipaje, se sube a la camioneta, al mismo tiempo Thomas esta a arrancando.
Se van ambos por el mismo camino por el
que vinimos, los veo desaparecer en la curva, me volteo y me dirijo a charle
quien me ayuda a sostener las cosas y las posa delicadamente en el suelo,
después se lleva las manos a la cintura y grita:
— ¡oigan, reúnanse, hay algo que quiero
decirles!- posando sus dos manos a las laterales de su boca.
Todos nos reunimos en un círculo, al
mismo tiempo se abre la puerta de la camioneta doble caja, asiendo que todos dirijamos
nuestra atención a ella, sorpresa, de ella sale Janeth.
— ¿Qué acaso no estabas en el baño?-
pregunta Blad arqueando ligeramente las cejas y frunciendo el ceño.
—Te dije que después irá a la
camioneta, ¿no lo recuerdas?- dijo la pelirroja cruzándose de brazos y apoyando
todo su peso en su pierna derecha
La cara de Blad estaba roja, había
quedado como un verdadero idiota. Los hombros de Ias comenzaron a moverse de
arriba abajo y rápidamente se tapo la boca con ambas manos no sin antes dejar
salir una fuerte carcajada, que rápidamente fueron seguidas por las carcajadas
de los demás.
—Bien— Charle se aclaro la garganta—
como les decía…
Fue interrumpido por unas luces que pasaban
la curva, era mi padre y Thomas, tal parece regresaron, pero, ¿Por qué? Tal vez
¿olvidaron algo?, no, estoy muy seguro de que se llevaron todo.
Thomas sale hecho una furia y azota la
puerta de la camioneta, después se lleva la mano derecha a un bolsillo y saca
un papel arrugado, lo desenvuelve y lo
apunta tan fuerte, que creo que en cualquier minuto su dedo tras pasara el
delicado papel.
—Este mapa— dice escupiendo— está mal,
le hemos dado vueltas ah esto por más de 10 minutos y llegamos al mismo lugar.
Mi padre también baja, me mira y se
encoje de hombros, no le importa mucho o no entiende la situación, voto por la
segunda.
Damián toma el mapa de las manos de
Thomas, lo examina cuidadosamente y se lleva una mano a la barbilla y la
masajea suavemente— hmmmm— respira hondo— nop, está bien.
—Eso es imposible
—Mila, dame tu mapa.
La hermana obedientemente saca su bolso
y le da el mapa a Damián, quien lo extiende y lo junta con el de Thomas.
— ¿Lo ves?, los 2 son iguales, no puede
ser tanta coincidencia y te aseguro que si le pides a alguien mas el mapa sera igual, están bien, probablemente estas confundido.
Uh, grave error, si algo eh aprendido
de el tiempo que eh compartido con Sara desde el jardín de niños a la
actualidad, es que, Thomas es mas testarudo que una mula, yo sé a dónde va a
parar esto, una discusión.
Mientras que ellos hablan cada vez
alzando la voz más el uno al otro, yo me
acerco a el lugar de tierra en el que había dejado mis cosas, tomo mi mochila y
saco mi mapa, lo extiendo con amabas manos y me pongo a caminar en la dirección
que me indica.
Camino por 2 minutos— los mismos que se
necesitarían para estar ya en la carretera— y me doy cuenta de que llegue al
mismo punto, visualice a mi derecha en la curva y pude ver a Damián y Thomas
discutiendo aun más fuerte, Mila poniendo atención a cada palabra que dicen, a
mi padre completamente ajeno a la situación pensando no se qué cosa, también
puedo ver a Blad, Cord e Ias apostando por quien de los 2 ganara el debate y a
lo lejos a Janeth y Sara chismorreando.
Me coloco en medio de todos, las
piernas me temblaban y con cada paso sentía como se me revolvía el estomago mas
y mas, las manos me sudaban, tanto, que había dejado una marca sobre el mapa,
sentía la boca seca, y mi respiración pesada, sabía lo que estaba pasando pero
no quería saberlo, realmente, no quería
—Hm, ¿estás bien Derek?- pregunto Cord
quien había notado lo pálido que estoy.
—S—se…— la voz me tiembla y ahoga las
palabras impidiéndoles el paso.
— ¿S—se...?—me imita Damián que había
dejado de discutir.
—El paso— digo finalmente— se cerró…
— ¿eh?, ¿sabes lo ridículo que suenas?,
¿intentas asustarnos o algo por el estilo?— pregunta Janeth mientras se acerca
a mí a paso firme y decidido— préstame el mapa— lo tomo y lo examino con el ceño mas que fruncido, sus cejas estaban tan juntas que parecían una sola. Después
de unos segundos lo deja caer boquiabierta.
—No…—susurra.
—No hay salida— término yo.
LISTA:
Derek
Derek jr.
Thomas
Sara
Ias
Janeth
Blad
Charle
Cord
Mila
Damian