PROLOGO
Usualmente, las historias empiezan cuando nace o el acto que
desencadena ciertos acontecimientos, pero, esta historia es diferente, esta
historia no es igual a las demás…
Jace Uston, es el nombre de nuestro personaje principal de
24 años, pelo café claro, ojos cafes y un físico de lo más normal en cualquier
joven de su edad, aclaro, todo es normal en el, hasta hoy.
9:32am departamento de Jace.
El despertador suena en una habitación color gris claro, un
sofá al lado de un librero, una cama con base color chocolate y colchas de
algodón color azul. Entre las colchas yace nuestro antes mencionado, Jace
—Mah— mufo mas dormido que despierto mientras
alzaba su mano derecha y la dejaba caer sobre el despertador haciéndolo callar
— ¿Qué hora
es?...ah, las 9:33… es hora de sacar a pasear a Rod—
¿Rod? Ah sí, Rod era su perro, un pitbull de 3 años, de pelo marrón, enérgico y muy juguetón, como
era de esperarse en cualquier perro de su edad. Que buena suerte que dejaran
tener mascotas en su edificio… ¿o no?
Jace, salió de su cama, cogió una camisa negra y unos
pantalones de mezclilla, seguido a esto, se ajusto unos par de tenis grises y
se dirigió a una puerta color blanco, giro la perrilla y de la puerta salió un
muy agitado pitbull
—ya voy, ya voy— decía mientras le ponía una correa color
verde alrededor del cuello del pitbull—Deja
de moverte, es imposible ponerte la corre si te mueves tanto… eh?-—su celular sonaba, y Jace no dudo un
segundo en contestar la llamada
— ¿Alo?, ¡ah! ¿Qué
paso?... ¿quieres que nos veamos hoy?—
Así que… tenía novia ¿eh? Y parece que se olvido completamente del pobre Rod quien esta
mas que impaciente por salir a hacer sus “necesidades básicas”. Y entre tanto,
el joven castaño se acerco al librero que tenía a su derecha, tomo un par de
libros y los saco, acto seguido metió su mano y saco una… ¿cajita negra? Sí,
eso parece ser… la miro con un poco de nostalgia y después dijo:
-—claro, todo suena
bien, entonces… ¿nos vemos esta noche?—abrió lentamente la cajita negra y dejo
ver un brillante anillo, tal parece que Jace iba enserio con esa chica
—Claro, eh sí, nos vemos…si yo también te
quiero, adiós.-
Una vez que colgó, metió su celular a un bolsillo del
pantalón y la cajita la metió en un bolsillo pero, esta vez, en el de la camisa
—Bien, bien ya no
te are esperar— hablo mientras tomaba
la correa de Rod y abría la puerta.
El perro y el
muchacho bajaron las escaleras del edificio, cruzaron la puerta principal y
caminaron 2 calles hacia el sur. El pitbull no dejaba de jalar más y mas la
correa, en señal de que realmente debía apurarse, pero el muchacho estaba
sumergido en sus pensamientos, haciendo caso omiso ah el desesperado animal.
A menos de una cuadra ya se encontraba un parque, era una
fortuna que estuviera tan cerca, pero, Jace, seguía caminando a paso muy lento.
Finalmente, el perro y el joven se encontraban en la esquina, esperando que la
luz del semáforo cambiara a rojo para así, poder cruzar la calle que deba
directamente a el parque, que estaba a no menos de 7 metros de distancia de la
esquina en donde estaban parados.
La calle estaba repleta de autos que cruzaban a toda
velocidad, en todas direcciones, el joven esperaba pacientemente a que el frenesí
de claxon sonando y luces callaran para poder calmar a su perro que se
encontraba tirando un poco de la correa…
—Tranquilízate
amigo, ya casi estamos hay— se dirigió
a su perro que jadeaba ansiosamente
“Si hubiera sacado ah Rod antes…”
El perro, exasperado tiro fuertemente de la correa en un
intento desesperado llegar al parque, empujando a
Jace a el pavimento, aunque…
“Si no hubiera
tardado tanto con la llamada...”
…la luz, seguía en verde…
“Si tan solo, me hubiera apurado un poco más en vestirme...”
Un camión se dirigía a toda velocidad hacia Jace… No pudo
frenar…
“si me hubiera apresurado al caminar...”
Un celular… Un zapato… Y una caja con un anillo de
compromiso, quedaron regados por el pavimento manchado de un color carmesí…
“Tal vez, no hubiera muerto...”
Continuara…